viernes, 28 de febrero de 2014

Último día de inscripción reducida en el V Congreso Esletra (25 y 26 de abril, Nueva York)

Esletra («El español, lengua de traducción») es el encuentro obligado de los liguistas (traductores, intérpretes, correctores, terminólogos, lexicógrafos, etc.) que trabajan con el español.

El primer congreso Esletra tuvo lugar en Almagro (Ciudad Real, España) en 2002 con la intención de que tuvieran una continuidad bianual. Después de Almagro, vino Toledo, Puebla (México) y, de nuevo, Toledo en 2008.
En aquella última ocasión, el congreso estuvo presidido por Miguel Sáenz, traductor de trayectoria excepcional tanto en el ámbito literario como en el institucional.

No quisimos que Esletra cayera en el olvido y es por eso que hoy, seis años más tarde, nos congratulamos de estar de nuevo preparando las maletas para asistir a uno de los encuentros profesionales más relevantes... y gratificantes.

Qué mejor manera de retomar el hilo que volver a contar con la presidencia de Miguel Sáenz en el congreso de este año (25 y 26 de abril, Nueva York).
Y qué mejor sede para hablar del español actual que la del Instituto Cervantes de Nueva York, lugar de confrontación entre el español académico, custodiado por la Real Academia Española, y el español en mudanza permanente que se habla en las calles de la Gran Manzana.
¿Se hablará de esta convergencia en el Congreso? Sí, el viernes 25 de abril a las 16:15 horas.

Pero principalmente Esletra es un encuentro de profesionales que saben de lo que hablan. Y quiénes mejor que profesionales de los organismos internacionales para hablarnos del alcance del español en un mundo plural.
«¿Qué es el "español global"?», se preguntará Miguel Ángel Turrión (Comisión Europea) el sábado 26 de abril a las 10:30 horas.
El día anterior, a las 10:45 horas, María Nóbrega (Naciones Unidas) y María Valdivieso (Consejo de la Unión Europea) habrán trazado un recorrido del español en las organizaciones e instituciones internacionales.

También se hablará de la hegemonía del inglés y de la traducción al español de otras lenguas (árabe y ruso), de la traducción especializada y de recursos terminológicos en línea.

Todo ello aderezado con ponencias de aspectos desconocidos e insólitos del trabajo con el español como lengua de traducción.

¿Te lo vas a perder? ¿Vas a esperar otros cinco años para volver a tener esta oportunidad?
La inscripción a precio reducido termina el viernes, 28 de febrero

Esletra ya cuenta con un hotel para los asistentes, que ofrece precios reducidos hasta el lunes 3 de marzo.
Más información sobre el programa y la inscripción en www.esletra.info/.
Más infomación sobre el alojamiento: secretaria@esletra.org.
¡Te esperamos!

viernes, 3 de enero de 2014

V Congreso Internacional Esletra, 25 y 26 de abril, sede del Instituto Cervantes, Nueva York

Por fin hay fecha para el próximo Congreso Esletra («El español, lengua de traducción»), que tendrá lugar el 25 y 26 de abril, en la sede del Instituto Cervantes de Nueva York; una oportunidad única de combinar formación, avidez de conocimiento y turismo por la Gran Manzana.

Este año, el congreso versará sobre el tema «El español, lengua de traducción para la proyección internacional del español» y estará presidido por Miguel Sáenz, traductor de escritores como Günter Grass, Salman Rushdie, William Faulkner, Franz Kafka, Bertol Brecht, Christa Wolf... y Michael Ende (La historia interminable), y actual colaborador de varias organizaciones internacionales. Podéis encontrar más información en la página de Esletra en Facebook.

La mañana del primer día, ponentes invitados de organizaciones internacionales (como las Naciones Unidas, la Unión Europea y la Hispanic and Luso-Brazilian Literatures and Languages, CUNY) debatirán sobre el español en las organizaciones e instituciones académicas internacionales.
Por la tarde, habrá dos paneles: el primero sobre el español como lengua de traducción en los ámbitos jurídico y tecnicocientífico-médico, y el segundo en torno a las políticas lingüísticas de las organizaciones internacionales y su impacto.

El segundo día se hablará sobre la existencia del español neutro (y en cierto modo, «neutralizado») y la hegemonía del inglés, y se dará protagonismo a traductores al español de lenguas como el árabe o el ruso.
Por la tarde, habrá un apartado dedicado a la traducción especializada y validación terminológica.

Habrá un espacio dedicado a la presentación de ponencias de todos aquellos que hayan enviado una propuesta con anterioridad. El tiempo de cada presentación es de veinte minutos, repartidos en quince minutos para la ponencia propiamente dicha y cinco minutos para el debate.
No está de más recordar que el plazo para presentar vuestra propuesta está abierto hasta el 31 de enero. Queda invitado todo aquel que quiera exponer algún aspecto en torno a uno de los temas del congreso, es decir, cualquier asunto que tenga que ver con la traducción del y al español (da para mucho). Las personas interesadas pueden pedir más información en secretaria@esletra.org.

Además, el congreso estará precedido por dos jornadas de talleres intensivos y muy valiosos sobre traducción médica.
Los docentes son tres eminencias del sector:
Fernando Navarro, traductor médico y autor del famoso Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, ahora reconvertido en plataforma virtual de suscripción con actualización inmediata del vocabulario y muchos más recursos interesantes para los traductores, correctores e intérpretes médicos, Cosnautas); 
Bertha Gutiérrez Rodilla, profesora titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de Salamanca, directora de Panace@. Revista de Medicina, Lenguaje y Traducción y actual miembro de la Real Academia Nacional de Medicina, y
Gonzalo Claros Díaz, profesor titular de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Málaga, autor del libro Ideas, reglas y consejos para traducir y redactar textos científicos en español.

Podéis encontrar más información sobre los talleres y la inscripción (a precio reducido si os inscribís antes del 31 de enero) en http://www.tremedica.org/jornadas-conferencias/NY2014.html.

La página web oficial del congreso es www.esletra.info.
Pero os aconsejo que sigáis las actualizaciones en Twitter (@Esletra), Facebook o LinkedIn (buscar el grupo Esletra y suscribirse).

Y, por supuesto, si tenéis cualquier consulta, no dudéis en dirigiros a secretaria@esletra.org o escribir un comentario a esta entrada: colaboro en el congreso como gestora de redes y encargada de difusión, así que intentaré ayudaros en lo que pueda por la vía que sea.

¡Esperamos veros en Nueva York!

miércoles, 31 de julio de 2013

«"Community management" para traductores» (o correctores, intérpretes, etc.)

Hace unas semanas me animé a «asistir» a un curso virtual, de doce horas de duración, titulado «"Community management" para traductores», organizado por ATRAE (asociación de traducción y adaptación audiovisual de España). Las profesoras —Sira Jodar y Marta Molas— son expertas en comunicación y trabajan como «community manager» para distintas empresas.

En aquel momento no tenía muy claro en qué consistía el trabajo de un «community manager» (traductores de la sala: ¿cómo se llama este trabajo en español?), pero sí que tenía que ver con las redes sociales, con la marca de una empresa, con cuentas de Twitter y, sobre todo, que en algunas páginas de empleo son uno de los tipos de profesionales más solicitados en la actualidad.

Y como soy adicta a los talleres virtuales, pagar por internet es demasiado fácil y quiero estar mínimamente informada de qué se cuece en el mundo 2.0, me inscribí.

Fue uno de los talleres más interesantes a los que he asistido hasta ahora. El curso se dividía en tres jornadas de cuatro horas cada una, que se sucedían en un pispás (esta palabra existe; está en el diccionario de la RAE). Las profesoras se turnaban en la explicación del contenido, muy práctico y dinámico, con profusión de ejemplos y referencias para que pudiéramos ampliar la información tanto como quisiéramos.
Aunque el tema de fondo que nos llevó hasta allí era cómo atraer más clientes y ganar más dinero, los asistentes nos encontramos inmersos en una nueva manera de concebir el mundo y de entender el espacio que cada uno ocupa en él. Ya no se trata de enviar curriculum vitae a diestro y siniestro (que si funciona, adelante) o de vestirnos con traje y corbata e intercambiar tarjetas de visita con nuestro semblante más serio y profesional (que si funciona, también vale, claro); se trata de encontrar un lugar —o, más bien, crearlo— en el que nos sintamos cómodas como personas, y no solamente como traductoras (correctoras, intérpretes, etc.); en el que podamos expandirnos, crecer, aprender, fracasar y reinventarnos como personas que no solo son profesionales en un único ámbito profesional, sino que quieren dar rienda suelta, explorar y profundizar en los distintos intereses y facetas de su personalidad, en toda la amplitud de experiencias que la vida nos ofrece.
Suena más a filosofía que a «marketing», ¿verdad? Bueno, de algo de eso se trata.

A mí me pasa: yo tengo varios intereses; en realidad, siempre tuve multitud de intereses, pero con la edad he aprendido a centrarme en los tres o cuatro que realmente me apasionan. Tengo una página web que se titula La correctora, pero también trabajo como traductora y como intérprete de conferencias; a veces, incluso imparto talleres (otra faceta, la de hablar en público, que también me apasiona). No podría decantarme por ninguna de ellas en detrimento de las demás.
Pero es que además me fascina el Chi-Kung y, en la actualidad, estudio para ser monitora de este arte marcial en algún que otro rato libre. Y soy una apasionada de nutrición que organiza conferencias de cocina macrobiótica en Palencia y se acaba de inscribir en un curso de un año de duración sobre nutrición energética. Y una lectora ávida de cualquier artículo que tenga que ver con modelos educativos alternativos... Y alguna cosilla más.
No podría dejar la corrección y la traducción (lo he intentado varias veces, pero nunca lo he conseguido...) para dedicarme solo al Chi-Kung, ni viceversa.
¿Cómo hago a la hora de «crear mi identidad digital»?
Bueno, me contestó una de las profesoras, no tienes que escoger una sola área y extirparte las demás; cada vez es más común decir «soy arquitecto y cocinero».
Es otra forma de pensar.

Sí; hablamos de las distintas plataformas de redes sociales (Facebook, LinkedIn, Twitter, YouTube, Google+, Foursquare, Pinterest, Tumblr, Instagram, Flickr, Traditori, Langmates, Xing, ProZ,...) y departimos sobre webs y blogs, por supuesto. De hecho, la última jornada estuvo compuesta por un repaso, muy útil, de nuestras estrategias de identidad digital y de lo que podíamos mejorar en ellas.
Por ejemplo, descubrí por qué este blog, con apenas trece entradas, tiene más de 15.000 visitas: los títulos de las entradas son muy descriptivos. Cuando alguien tiene una duda con el leísmo (y parece que cientos de personas la tienen cada día), escribe «leísmo, laísmo, loísmo» en Google y allí, antes del final de la primera página de resultados, aparece mi entrada «Leísmo, laísmo y loísmo». Prometo que no sabía nada de buscadores y CEO ni cosas por el estilo cuando empecé con este blog; de hecho, pensaba que mis títulos eran demasiado aburridos y poco originales. Ahora que lo sé, como podéis imaginar, no pienso cambiar nunca de estrategia...

Hablamos mucho de crear una comunidad de seguidores, a la que no solo les hablas de lo estupendo que eres (es más, casi nunca se lo dices), sino a la que cuentas cosas relacionadas con la profesión, con aquello que puede interesarles; con la que, de algún modo, estableces un vínculo «afectivo» (en su versión virtual). Los blogs más leídos de las marcas más famosas, nos dijeron, Coca-Cola, por ejemplo, no hablan del producto; hablan de cualquier otra cosa y mantienen el interés, la participación y el apoyo dentro de su comunidad.
Olvidémonos de la palabra «marketing», que ya está obsoleta (esto lo digo yo; la responsabilidad que se derive de este comentario recae enteramente sobre mí). Y, sencillamente, participemos en la comunidad virtual (o no virtual, agrego también) con la totalidad de nuestro ser. Todos seguimos a grandes «conversadores» en Twitter, ¿de qué hablan?, ¿qué tuitean? ¿De qué podemos hablar nosotros que nadie más sabe? Pensemos en nuestros intereses y combinémoslos: yo sé algunas palabras específicas de macrobiótica que otros traductores o correctores no conocen, por ejemplo.

Pensemos en quiénes somos, preguntemos a nuestros conocidos qué piensan de nosotros y qué creen ellos que nos interesa (la mirada ajena suele ser muy reveladora, si tenemos coraje para aceptarla), consultemos con lo más profundo de nosotros mismos qué nos gusta hacer. Se trata ni más ni menos de aquello a lo que dedicaremos la mayor parte de nuestra energía vital, a lo largo de toda una vida de más de ochenta años.
Todo esto que nos da vergüenza explorar de nosotros mismos es lo más valioso que tenemos: nos hace originales y únicos y, en términos económicos (para no desviarnos demasiado del interés inicial con el que nos inscribimos en el curso), supone un valor añadido. Ya no se trata de «sobresalir», que es un término competitivo. Se trata de crear tu hueco, encontrar tu especificidad y enseñar tus talentos al mundo. Tal vez se acerquen menos clientes, pero los clientes que lo hagan sabrán que no encontrarán otra persona que pueda hacer tu trabajo como tú lo haces.

Las profesoras crearon un curso tan «expansivo» que los asistentes nos encontramos absortos ante las puertas de un mundo nuevo y desconocido.
Hay mucha información que podéis encontrar fácilmente en internet (si alguien quiere, puedo copiar algunos enlaces), pero la aventura de descubrir un mundo nuevo es difícil de transmitir.
Gracias a Sira y a Marta, y a todos aquellos que comparten, enlazan, copipegan, mencionan, remiten, exploran, encuentran,...

jueves, 28 de marzo de 2013

El plural de las siglas: su formación y el uso del apóstrofo

La regla es muy sencilla y, sin embargo, me encuentro a diario con expresiones del tipo «Todos los CD's a 5 euros». Por poco interés que tengamos en la expresión correcta del lenguaje y la comunicación, aunque ni sepamos que existe algo denominado «corrección de textos», me llama la atención que quien escribió esa frase prefiera usar un apóstrofo (y no apóstrofe, que es algo bien distinto1) que cualquier otra opción «más castiza».

¿Para qué se usan los apóstrofos en nuestra lengua? Lo sabremos enseguida al leer su significado en el Diccionario de la Real Academia Española. Dice así: «1. m. Signo ortográfico (') que indica la elisión de una letra o cifra».
Además, en el Diccionario Panhispánico de Dudas en línea, consultado el 24 de marzo de 2013, se explican distintos usos correctos e incorrectos de este signo.

Su uso correcto más común consiste en reproducir expresiones del habla coloquial en las que se apocopan algunas letras, o incluso sílabas, finales o iniciales de palabra. Por ejemplo: «Ven p'acá, m'hija». O al reproducir nombres o expresiones pertenecientes a lenguas en las que el apóstrofo sigue vigente como, por ejemplo, L'Hospitalet de Llobregat.

Es incorrecto utilizarlo para sustituir las dos primeras cifras de un año: lo correcto es, por ejemplo, Barcelona 92. Tampoco se debe utilizar para separar las horas de los minutos; para ello, tenemos el punto (se recomienda) o los dos puntos (se admite): las 20.30 h o las 20:30 h. No es válido para separar la parte entera de la decimal en las cifras: «En este caso ha de emplearse preferentemente la coma, aunque también se admite el uso del punto». Y en el caso que nos ocupa, es incorrecto usarlo, seguido de una s, para indicar el plural de una sigla.

Copio de la entrada Sigla del Diccionario Panhispánico de Dudas en línea: «3. Plural. Aunque en la lengua oral tienden a tomar marca de plural ([oenejés] = 'organizaciones no gubernamentales'), son invariables en la escritura: las ONG; por ello, cuando se quiere aludir a varios referentes es recomendable introducir la sigla con determinantes que indiquen pluralidad: Representantes de algunas/varias/numerosas ONG se reunieroon en Madrid. Debe evitarse el uso, copiado del inglés, de realizar el plural de las siglas añadiendo al final una s minúscula, precedida o no de apóstrofo: CD's, ONGs».

Todo está claro hasta aquí, ¿verdad?

Sin embargo, esta cuestión de apariencia sencilla ha dado lugar a un debate muy interesante en el mundo de la traducción técnica y científica. Pero como esta entrada ya es bastante larga y no quiero que nadie se confunda, lo expondré en la siguiente entrada de este blog.


1 apóstrofe. amb. Ret. Figura que consiste en dirigir la palabra con vehemencia en segunda persona a una o varias, presentes o ausentes, vivas o muertas, a seres abstractos o a cosas inanimadas, o en dirigírsela a sí mismo en iguales términos (Diccionario de la Real Academia Española; en línea, consulta: 24 de marzo de 2013).

domingo, 9 de diciembre de 2012

Contenido del taller: «Corrección de textos biomédicos»

Por fin se han publicado las ponencias de las jornadas de traducción médica organizadas conjuntamente por Tremédica y APTIC, en colaboración con IDEC-Universitat Pompeu Fabra.

Hubo lleno en la sala (con un aforo de 200 personas) durante todas las sesiones de las jornadas, incluida la mía, programada para un sábado a las 9:00 horas. Ese mismo fin de semana se celebraba en Barcelona La Mercè (la fiesta mayor de la ciudad). Además, la noche anterior había tenido lugar la cena de confraternización entre ponentes y asistentes a la que yo no fui (por razones obvias) pero que, para algunos, se prolongó más allá de la madrugada.

Por todo ello, me llevé una sorpresa muy grata al ver que la sala seguía llena y que la corrección de textos biomédicos provocaba tanta expectativa en un público compuesto principalmente por traductores y redactores médicos.

Dicen que las jornadas fueron un éxito. Personalmente, quedé muy satisfecha con la marcha del taller, puesto que en el turno de preguntas surgieron dos debates muy interesantes relativos a la formación del plural de las siglas y a la traducción "ciega" de algunos términos muy usados en inglés pero inadecuados en español.
En las próximas entradas de este blog resumiré el contenido de estos dos debates para que podáis opinar los que no estuvisteis allí.

En esta página (pincha aquí) encontraréis los enlaces a la mayoría de las ponencias presentadas. El enlace directo a mi taller es este. Como veréis, el enfoque es muy práctico y los textos que sirvieron de ejemplo proceden de mi trabajo diario como revisora de textos médicos. Aunque pueda parecer increíble, no me inventé ninguno; me llegaron así para que los revisara. Al leer el archivo, tened en cuenta que todas las citas contienen errores ortotipográficos y de estilo.

Si alguien quiere más información sobre algún aspecto del taller, tiene alguna duda o desea hacer un comentario, puedo hacerlo en el apartado de comentarios o enviándome un correo a estacorrectora@gmail.com.

martes, 24 de julio de 2012

Taller: «Corrección de textos biomédicos»

El próximo 22 de septiembre, en Barcelona, impartiré un taller sobre la corrección de textos biomédicos.

El taller forma parte de las jornadas científicas y profesionales de traducción médica organizadas por Tremédica (Asociación Internacional de Traductores y Redactores de Medicina y Ciencias Afines) y APTIC (Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes de Cataluña), en colaboración con IDEC-Universitat Pompeu Fabra.

Estas jornadas son una oportunidad única para aquellos que se dedican profesionalmente a la traducción, la redacción y la corrección de textos biomédicos.
Tal como se indica en el anuncio de las jornadas: «Entre los ejes temáticos de las jornadas de este año cabe destacar: ortotipografía y corrección, traducción de preposiciones en el discurso médico, nomenclatura de química orgánica, desarrollo de medicamentos, traducción de salud pública y epidemiología, traducción veterinaria, criterios terminológicos, redes sociales para el traductor de medicina, etc.».
En este blog dedicado a la corrección es de resaltar el taller que impartirá Javier Bezos, miembro de la Fundéu, sobre tipografía y notaciones científicas.

Podéis encontrar más información sobre las jornadas, así como el programa completo, en este enlace: http://www.aptic.cat/noticia/jornadas-cientificas-y-profesionales-de-traduccion-medica.

martes, 5 de junio de 2012

Traducción de literatura infantil

Ya se sabe que los traductores y correctores somos seres obsesionados con el lenguaje.
«Obvio, mi querido Watson», diría Sherlock Holmes, «cada profesión tiene sus manías».
Que no podamos ver una película subtitulada sin quejarnos de la traducción no es un tópico; es una realidad que padecemos en silencio para no hartar a nuestros acompañantes. Como tampoco lo es que no podamos leer un libro sin fijarnos en la tilde que alguien se olvidó, o que —en el caso extremo que una correctora me confesó— puntuemos mentalmente el discurso de nuestro interlocutor.

Pero ¿qué pasa cuando un lingüista tiene hijos y no puede por menos que admirar embelesado cómo el lenguaje se abre camino en una nueva criatura? El aprendizaje del habla tiene un mecanismo extraño. A excepción del verbo, que siempre aparece al final de la frase, mi hija ordena los complementos de forma correctísima. Aún no tiene claro cuándo es «hoy», «este finde», «ayer» o «esta semana», pero los intercambia siguiendo la normativa más estricta de la Real Academia.

La desazón de una madre traductora empieza —y no termina— cuando compra los primeros libros con muchos dibujos y poco texto: esos pequeñitos, cuadrados casi siempre, de tapa dura, que muestran a otros niños corriendo, saltando, lavándose, sonriendo siempre...
Olvidémonos de la moralina que encierran muchos de estos cuentitos aparentemente inofensivos porque no es el tema de esta entrada ni de este blog y centrémonos en el lenguaje que emplean, en el «español» (entre comillas porque de español solo tiene las palabras) al que ha sido traducido. Sí, soy una experta; llevo años trabajando como traductora y puedo «oler» la estructura foránea del texto original inglés —principalmente, estadounidense— que impregna cada frase de estos libritos.

Ejemplos.
En un libro titulado El oído de una serie sobre el cuerpo humano leo: «Puedo oír a los perros ladrar en el parque». Son palabras españolas, es cierto; tiene todo el aspecto de ser una frase en español, pero ¿se expresaría así un español nativo? ¿No diría algo como «Puedo oír a los perros que ladran en el parque»?
O si tomamos la frase que aparece en la hoja siguiente: «Dirigen las orejas para oír todo lo que pasa a su alrededor». ¿No diríamos algo parecido a «Mueven las orejas hacia todo lo que oyen alrededor»?

En otro librito de la misma serie titulado Cuido mi cuerpo, leo: «Así que salgo a divertirme con mis amigos en el parque». La expresión que espero oír de la boca de mi hija en un futuro es: «Así que voy al parque a divertirme con mis amigos».
Unas páginas más adelante sigo leyendo: «En la playa cuido mi cuerpo con crema para mi piel y un gorro para mi cabeza». Ay, a estas alturas ya no puedo con el afán de posesión de estos niños dibujados; empiezo a inventarme el texto que leo a mi hija e improviso algo como: «En la playa me cuido el cuerpo poniéndome crema en la piel y un gorro en la cabeza».
Siguiente página: «En casa, cada día, cuido mi piel y mi pelo con un baño caliente y cepillo mis dientes». Que yo leo a mi hija como: «En casa, cada día, me lavo la piel y el pelo con un baño de agua caliente y me cepillo los dientes».

Cojo otro libro de la misma serie con cara de preocupación mientras pienso si no sería mejor hacerla desaparecer entera; este se titula La piel. Leo: «Cuando hace calor, la piel de mi cara se pone roja y me refresca con el sudor». Traduzco: «Cuando hace calor, la piel de la cara se me pone roja y el sudor me refresca». Sigo leyendo: «Con el frío, tengo piel de gallina y me protejo con un jersey». Sigo traduciendo: «Cuando hace frío, se me pone piel de gallina y me abrigo con un jersey».

Debería terminar esta entrada aquí porque, a estas alturas, ya todos entendéis de qué estoy hablando, pero no puedo evitarlo. El siguiente libro que abro se titula El cerebro. Frase: «Mi cerebro ordena al pie dar una patada al balón». Dejando de lado que no me acaba de gustar esta filosofía subyacente de tener un ente (en este caso, el cerebro) que manda sobre mi cuerpo como si ni mi cuerpo ni mi cerebro formaran parte de mí, dudo si cerrar el libro definitivamente y pronuncio: «Mi cerebro ordena que el pie dé una patada al balón».
Pero ¡qué detalle al pasar la página! «Mi cerebro recuerda el cumpleaños de mi mamá». Aunque yo preferiría que fuera mi hija quien lo recordase...
«A veces mi cerebro me pide que haga cosas sin querer», ¡qué horror! ¡no quiero asesinar a nadie y que me internen en un psiquiátrico!, «como bostezar, estornudar o hipar»... ah, era eso...
«Mi cerebro me despierta por la mañana», ¿por qué inventaron los despertadores?, «y me recuerda que desayune», no quiero imaginar el día en que no lo haga; ¿elegirá él también si quiero té o café, tostada o croissant?
«Mi cerebro se aburre si no aprende cosas nuevas cada día»; ay, dios, encima tengo que estar entreteniéndolo para que no se aburra...

Aún me quedan por comentar frases de La lengua, La vista, La nariz y El cuerpo por dentro, pero no creo que sea capaz de volver a leerlos.
Creo que mejor los hago desaparecer, no vaya a ser que mi hija aprenda a expresarse así y, además del desfase generacional, tengamos un profundo desfase lingüístico dentro del mismo idioma.